La amiga estupenda 5
Las imágenes presentadas son meramente ilustrativas
Habían pasado varias semanas desde que Lucas expandió su control. Ya no se conformaba solo con Abby y Agnes. Mónica, la novia de Abby, se había convertido en uno de sus juguetes favoritos. La poseía con frecuencia, a veces durante días enteros, usándola para desahogarse cuando quería un cuerpo más joven, ágil y con esa inocencia que aún conservaba en la mirada.
Esa tarde, Lucas estaba dentro del cuerpo de Mónica. Había citado a Anthony en la sala mientras Abby y Agnes “descansaban” arriba bajo su influencia. La casa estaba en silencio, salvo por la respiración agitada del chico.
Mónica (Lucas) estaba sentada en el sofá frente a Anthony, con las piernas cruzadas. Llevaba solo una camiseta holgada de Abby que apenas le cubría los muslos y unas braguitas blancas. Lentamente descruzó las piernas y levantó un pie descalzo, colocando la planta suavemente sobre la entrepierna de Anthony, que ya estaba sentado con los pantalones bajados hasta los tobillos.
— Mira nada más… ya estás medio duro, Anton —ronroneó Lucas con la voz dulce y algo tímida de Mónica, pero con un tono burlón que solo él usaba—. Qué vergüenza, ¿no? Que la novia de tu hermana te ponga la verga así de dura.
Anthony apretó los dientes, respirando pesado. Externamente murmuró:
— Lucas… por favor… basta ya. Esto es… es enfermizo. Es la novia de Abby, carajo.
Internamente pensaba: “Dios… ¿por qué no puedo simplemente empujarla? ¿Por qué mierda se siente tan bien su pie? Es suave, caliente… joder, soy un asco.”
Lucas rio bajito y presionó más el pie, deslizando la planta arriba y abajo sobre el miembro ya erecto de Anthony. Los dedos de Mónica, pintados de rosa claro, se curvaban juguetonamente alrededor del glande, apretando con precisión mientras el talón frotaba la base.
— ¿Enfermizo? —preguntó Lucas con falsa inocencia, moviendo el pie más rápido—. Mírate… estás goteando en los deditos de tu cuñadita. ¿Sabías que Mónica tiene los pies muy sensibles? Cada vez que los froto contra tu polla siento cosquillas deliciosas subiendo por mis piernas. Mmm… mirá cómo se te para más.
Anthony cerró los ojos con fuerza, pero no apartó la cadera. Su respiración era entrecortada.
— Yo… yo no quiero esto… —dijo con voz temblorosa—. Eres un hijo de puta. Estás destruyendo a todos… a mi mamá, a mi hermana… y ahora usás a Mónica como si fuera tu puta personal.
— Exacto —respondió Lucas con una sonrisa perversa, acelerando el movimiento del pie. La planta subía y bajaba con ritmo constante, apretando justo en la cabeza y luego deslizándose hasta los huevos—. Y a ella le encanta, ¿sabías? Cuando la poseo, la hago correrse pensando en cómo te humillo a ti. Mirá…
Mónica (Lucas) levantó el otro pie y los juntó, formando un túnel caliente y suave alrededor de la polla de Anthony. Empezó a masturbarlo con ambos pies al mismo tiempo, los dedos presionando y soltando, la piel suave deslizándose con la precum que ya lubricaba todo.
— ¡Ahh… mierda! —gruñó Anthony, sin poder evitar empujar un poco hacia arriba. Internamente se odiaba: “Esto no puede estar pasando… es la novia de mi hermana… sus pies son tan suaves… joder, voy a correrme si sigue así. Soy lo peor.”
Lucas soltó una risita excitada.
— Eso es, Anton. Empujá. Follá los piecitos de Mónica. Imaginate que es la boca de tu hermana mientras yo la controlo. ¿Te gusta sentir que te estoy usando como a un perro? Porque yo me estoy mojando solo de verte así de patético y cachondo.
Los pies de Mónica aceleraron, suaves pero firmes, apretando y frotando toda la longitud. Los dedos jugaban con el glande, uno de ellos presionando justo en la abertura mientras el otro pie masajeaba los testículos.
Anthony jadeaba fuerte, las manos apretando el sofá.
— Lucas… te odio… te odio tanto… —gimió, pero su cadera seguía moviéndose ligeramente al ritmo de los pies.
— Mentiroso —susurró Lucas con la voz entrecortada de placer de Mónica—. Te encanta. Te encanta que te domine. Córrete, Anton. Córrete en los pies de la novia de tu hermana. Sé un buen chico y mancha todo.
Con un gruñido ahogado, Anthony eyaculó con fuerza. Chorros gruesos cayeron sobre los pies de Mónica, entre los dedos y sobre los tobillos. Lucas siguió frotando lentamente, extendiendo el semen con las plantas de los pies mientras gemía de satisfacción.
— Buen chico… —ronroneó—. Mirá cómo quedó todo. Ahora vas a tener que limpiarlo… con la lengua.
Anthony, todavía recuperando el aliento, miró con vergüenza y excitación residual el desastre en los pies de Mónica.
Internamente solo podía pensar: “Estoy perdido… ya no puedo parar esto.”
Mónica (Lucas) seguía sentada en el sofá, con los pies todavía brillantes por la saliva y el semen de Anthony. El chico estaba arrodillado, respirando agitado, cuando escucharon pasos en la escalera.
Abby y Agnes bajaron completamente desnudas. Sus cuerpos se movían con una lentitud sensual, como si cada paso estuviera calculado para provocar. Los pechos grandes de Agnes rebotaban suavemente, mientras Abby caminaba con las piernas ligeramente abiertas, mostrando lo mojada que ya estaba.
— ¿Empezaron sin nosotras? —preguntó Abby con voz ronca y cargada de deseo, mirando los pies de Mónica y la polla semierecta de su hermano—. Qué lindo verte así, Anton… arrodillado y sucio.
Agnes se acercó por detrás a Mónica y le rodeó la cintura con los brazos, apretando sus pechos generosos contra la espalda de la joven. Sus manos bajaron directo a los muslos de Mónica.
— Mi amor… —susurró Agnes (bajo control de Lucas) al oído de Mónica, pero mirando a Anthony—. Trajiste a nuestro juguete favorito.
Lucas, todavía en el cuerpo de Mónica, giró la cabeza y besó profundamente a Agnes, metiendo la lengua con hambre mientras sus manos subían a apretarle las tetas pesadas.
Abby se arrodilló frente a ellos, entre las piernas de Anthony, y miró hacia arriba con una sonrisa perversa.
— Hermano… mirá lo dura que la tenés otra vez —dijo Abby, pasando un dedo por la polla de Anthony, recogiendo los restos de semen—. ¿Tanto te excita ver a tu hermana y a tu mamá convertidas en putas?
Anthony temblaba, con la cara roja.
— Abby… mamá… por favor, despierten… esto no son ustedes —suplicó, aunque su polla dio un salto cuando Abby se metió el dedo manchado en la boca y lo chupó con placer.
Lucas rio con la voz de Mónica y jaló a Abby hacia arriba para besarla también. Las tres mujeres se besaron entre sí en un triángulo húmedo de lenguas y gemidos. Manos recorrían pechos, pellizcaban pezones y bajaban entre piernas.
— Miren cómo se moja Mónica —dijo Agnes, metiendo dos dedos en el coño de la joven sin previo aviso. Mónica/Lucas gimió fuerte y empujó las caderas contra la mano—. Está empapada solo de humillarte, Anton.
— Por favor… —murmuró Anthony, pero no podía apartar la vista.
Lucas saltó al cuerpo de Agnes por un momento. Con la voz madura y autoritaria de su madre, ordenó:
— Abby, siéntate en la cara de tu hermano. Que te coma mientras nosotras jugamos.
Abby obedeció al instante. Se paró sobre Anthony, bajó lentamente y presionó su coño mojado y caliente contra la boca de su hermano. Anthony intentó girar la cara, pero Abby le agarró la cabeza con fuerza.
— Lamé, hermanito —gimió Abby, frotándose contra su cara—. Usá esa lengua… sí, así… más adentro. ¡Ahh!
Mientras tanto, Lucas (ahora en Agnes) se colocó detrás de Mónica. Hizo que la joven se pusiera en cuatro patas sobre el sofá y la penetró con los dedos gruesos de Agnes, follándola con fuerza. Los gemidos de Mónica llenaban la sala.
— ¿Escuchás eso, Anton? —jadeó Agnes/Lucas—. Ese es el sonido de la novia de tu hermana corriéndose con los dedos de tu mamá. ¿No te pone caliente?
Anthony, con la cara enterrada en el coño de Abby, solo podía gemir ahogado. Su lengua trabajaba casi por instinto, lamiendo y chupando el clítoris de su hermana mientras lágrimas de vergüenza corrían por sus mejillas. Internamente pensaba: “Esto es una pesadilla… pero su sabor… joder, no puedo parar…”
Lucas saltaba constantemente: un momento estaba en Abby, moviendo las caderas más fuerte contra la boca de Anthony; al siguiente en Mónica, besando y mordiendo los pechos de Agnes.
En un punto, las tres mujeres rodearon a Anthony. Mónica se sentó en su regazo, guiando la polla dura dentro de su coño apretado y caliente. Empezó a cabalgarlo lentamente mientras Agnes y Abby besaban y chupaban sus tetas y cuello.
— Sientes eso, Anton —gemía Mónica/Lucas, moviendo las caderas en círculos—. Estoy follándote con el coño de tu cuñada. ¿Es más rico que imaginarlo? Dime… dime lo rico que se siente.
— Es… es demasiado… —jadeó Anthony, empujando hacia arriba a pesar de sí mismo—. Las estoy traicionando a todas… soy un monstruo…
— Sí, lo eres —rió Agnes, metiendo un dedo en el culo de Anthony mientras este follaba a Mónica—. Pero un monstruo muy cachondo. Córrete adentro de ella. Llená a Mónica.
El orgasmo de Anthony fue violento. Se corrió profundamente dentro de Mónica con un grito ahogado, mientras las tres mujeres lo besaban y lo tocaban por todos lados.
Exhaustas y cubiertas de sudor y fluidos, las mujeres se tumbaron juntas en el sofá, acariciándose perezosamente. Lucas, saltando de vuelta al cuerpo de Mónica, miró a Anthony con una sonrisa satisfecha.
— Como verás, incluso soy capaz de alterar sus percepciones. Es casi como controlarlas a distancia. Así que prepárate , Anton. Esto apenas es el calentamiento.
Anthony, tirado en el piso, solo pudo cerrar los ojos y aceptar su nueva realidad.
CONTINUARÁ
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A petición de algunos, decidí colocar imágenes para ilustrar las acciones y narraciones. No muchas, porqué que pereza(?)
¡Espero les guste!
- Koba -




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