Sé lo que quieres
- ~Ahhhh~
Un gemido tierno envolvía la habitación por completo.
- Te lo dije, sé que es lo que quieres... Ese era mi cuerpo
Este hombre, metía totalmente la cara en los genitales de su aparente pareja
- Si... Creo que sí... Ahhh~ Justo ahí...
Mientras la mujer se inundaba en un placer enorme y el eco de sus gemidos rebotaba por todos lados, su pareja se veía segura de lo que hacía.
- Conozco bien los puntos débiles de mi propio cuerpo
Angel y Mónica, era una pareja bastante funcional. Podrías decir que eran el uno para el otro; casi no habían peleas y lograban entenderse la mayor parte del tiempo.
Un día, ellos despertaron en el cuerpo del otro. No parecía haber un motivo para esto y, al no haber una solución, decidieron continuar con sus vidas.
Mónica, en el cuerpo de Angel, día tras día venía a este último en su cuerpo, algo más frustrado; parecía molestarse por todo y estar algo más sensible de lo normal.
Ella sabía perfectamente cuál era su problema. Mónica siempre tuvo un libido alto, acompañado de cierta lujuria. Angel, al estar en su cuerpo, debía estar padeciendo de cierto deseo reprimido; su cuerpo le pedía algo que él le negaba.
Así, entonces, una noche, ella decidió aliviar el pesar del novio de la mejor forma que sabía hacerlo.

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