Un camino para dos
Las imágenes presentadas son meramente ilustrativas
- ¡Betzzz!~ - un sonido de vibración se escuchaba en la oficina.
- ¡Beeeetzzz!~ - El sonido era el mismo, pero de algún modo se sentía más desesperado
- ¡Beeeetttzzzz!~ - Era un celular. Sonando y sonando. Nadie lo escuchaba.
- ¡¡Beeeeettttzzzz!!~ - El sonido de este celular recibiendo una llamada, se perdía entre tanto barullo. Tanto ruido, ruido en una oficina que regularmente es muy calmada.
- ¡Mira el tamaño de estas tetas! - Decía una mujer, con los pechos al aire.
- ¡Joder, el culo de esta zorra es el mejor que he visto! - Decía otra mujer, mientras se desnudaba a la par que se daba nalgada.
- ¿T-tengo un pene? ¡Kyyyaaa! - Gritaba un hombre con un tono afeminado.
En los baños se escuchaba un silbido. Placentero. Como el de un hombre sin preoupaciones.
- aggh! ¿Por qué hoy hay tanto ruido allá? - Pensaba Benicio. "Ben" para sus amigos. De 27 años.
Sus dudas eran legítimas. No era común que la oficina estuviera tan alterada, todo lo contrario, suele ser un lugar silencioso.
Ben se sube el cierre luego de acabar. Se lava las manos y procede a salir.
Da un golpe con la puerta - ¡Zaaap! -
- ¡Muy bien todos! ¿Por qué tanto rui...? -
Benicio se quedo sin palabras al salir del baño. Su lugar de trabajo, ese sitio calmado sin obscenidades, se venía más parecido a un antro que a otra cosa.
Mujeres desnudas jugueteando con sus cuerpos. Algunas confundidas. Hombres actuando como mujeres. Aunque no todos parecían haberse locos, más uno de sus compañeros intentaba mantener la calma en el sitio, por más ilógico que fuese todo.
- ¿Míriam, chica, que te pasa? ¿Te volviste loca? ¡Vístete! -
- ¡Dejame en paz! Estas tetas son solo mías!
- O-oiga, esta... Cosa, se puso dura... - Decía con pena.
- Dejame ayudarte - Le respondían, con una voz un tanto maliciosa mientras le hacía una felación
Benicio estaba pasmado con tal situación, hasta algo llego a su cabeza. ¡Su amigo, compañero del alma! ¡Aron! ¿Donde estaba?.
Fue en busca de su móvil, estaba en su cubículo.
- ¿huh? - Algo extraño. Tenia algunas llamadas perdidas de un número desconocido.
No es que el sea muy popular, así que no había mucha gente con su número.
Volvió a marcar a ese número extraño.
- ... -
- ... -
- ¡Ben! - Respondían del otro lado.
- ¿Uh? ¿Quien habla? -
Quien contestaba era una voz femenina. Aunque ninguna que el reconociera.
- ¡Amigo, amigo! ¡Soy yo, Aron! Tienes que venir a buscar, acabé en otra ciudad! -
- ¿Eh? ¿¡Qué!? -
Aunque desconcertado con la situación, claramente algo raro estaba pasado.
- ¡Te envío la dirección, ven pronto! - Fue lo último que le dijo Aron a su amigo. Seguido de un mensaje con la ubicación a la que debía ir.
- Uff, debería avisarle a la jefa... - Pensó. Entonces volteó y la vio teniendo sexo desenfrenado con uno de sus compañero.
- Ehmm, mejor ya me voy -
Subió a su auto. Salio del estacionamiento. Colocó su celular como GPS y marchó. El caminó fue largo, dos horas de viaje. La vuelta sería igual de tediosa.
Ben estaba queriendo ignorar el Caos a su alrededor. Llego hasta su destino, ¿una escuela para mujeres? Pero su amigo no estaba ahí, solo una mujer jóven, pero muy hermosa. Pelo rubio y radiante, unos labios seductores, unos muslos gruesos y un trasero muy firme. Traía puesto un uniforme escolary estaba esperando en una parada. Ella lo vio llegar.
- ¡Ben! - Se levantó del asiento para llamar a su atención, levanto su brazo llamándolo. - ¡Aquí! ¡Yo! -
Ben reconoció la voz de la chica y se acercó con su auto.
- Ehmm, ¿Hola? -
- ¡Soy yo, Aron! ¡Acabé aquí! En este... ¡Cuerpo de mujer! - Decían la jóven muy alterada. - Parece estar ocurriendo en todo el mundo, casi todos cambian de cuerpo de forma aleatoria -
Ben seguía incrédulo ante todo lo que este chica le decía.
- ¿Eres... Aron?
- ¡Si! -
Se quedo callado un momento. Pensativo.
- Bien, sube -
Aron subió de copiloto. Ben estaba un poco nervioso.
- Puedo prender el radio? - Preguntaba Aron. Quizá no era su intensión, pero todo lo que decía parecía sonar muy sensual.
- A-adelante - Respondía de forma algo tímida.
Prendió el radio, las noticias solo confirmaban lo peor; el mundo estaba de cabeza. Al menos el 70% de la población estaba habitando un cuerpo diferente. No había ningún tipo de límite, bien podías acabar en un cuerpo de 10 años, como en uno de 90 años.
Solo Aron estaba escuchando lo que se decía, Ben estaba lleno de nervios e incomodo por la situación.
Intentando romper el hielo, pregunta. - ¿Oye, y quien es esa chica? ¿La conoces de algo? -
Volteó a verlo. - No. - Dijo Aron. - Jamás la había visto. Al menos sigo en el mismo país, ¿escuchaste? Puedes acabar en cualquier lugar del mundo, en cuerpos de cualquier edad - Se detuvo un momento.
- Pero mira - Saco su celular de entre sus senos. Es algo muy común que hacen algunas mujeres, pero solo hizo que Ben se pusiera más incomodo cuando dijo su mirada en los pecho, era bastante grandes.
- Por suerte este celular se desbloquea con la huella - Le enseñaba su movil. - Esta chica se llama Alana, pero no tengo apellido ni edad -
- Parecía una escuela, no tendría una mochila o bolso donde estén guardadas sus cosas? -
- Seguramente. Pero esta chica estaba en el baño antes de todo... Esto! Solo tenia su celular, probablemente haciendose fotos -
- Típico -
- Ja, ja, ja, ja, ja -
Ambos reían, ellos dos eran amigos de toda la vida.
Luego de la risa, un silencio incomodo inundó el lugar. Aun les quedaba un largo trayecto. Quedaron con la mirada al frente. El ambiente era un poco tenso, particularmente para Ben quien intentaba ocultar su erección apoyando su mano en su pantalón, manejando con una sola mano.
Claro, es su amigo. Su mejor amigo, casi su hermano. Pero le era imposible no excitarse con la hermosa mujer que tenia a un lado. Fantasear con ella.
La ruta era larga. A pesar del Caos que se estaba viviendo en las ciudades, este campo parecía vacío. Era una línea casi recta. No había mucho que hacer, ni de que hablar, aunque ambos pensaban en como romper el hielo.
Benicio tomó valor y fue el primero en hablar. - Oye. - Ambos fijaron la mirada en el otro. - ¿Cómo se siente? Eres completamente una mujer -
Aron levanto la ceja ante la pregunta. - No es muy diferente, aunque si más pequeño, ¿sabes? Pasé de medir 1.82 a, por lo menos, 1.65. Creo que nunca me había sentido tan pequeño - Le respondió Aron.
- Es verdad! - Contestó Ben a su amigo. - Si eres bastante más bajito. Al fin soy más alto que tú - Se burlaba.
- ¡Humm! - Algo molesto, Aron respondía de forma burlona. - ¡Y mira, el mundo se tuvo que ir a la mierda para que pase! -
Ben no podía evitar notar lo adorable que se venía su copiloto haciendo un "pequeño" berrinche.
- ¿Puedo hacerte una última pregunta? -
- Adelante. -
Ben hizo una pequeña pausa. Unos segundos antes de soltar la bomba.
- ¿Qué se siente tener pechos? -
Un silencio continuo por unos segundos, un visiblemente incómodo Aron respondió a la duda.
- Ehmm, todavía no estoy 100% acostumbrado a ellos. - intentaba sonar firme, pero rápidamente se dio cuenta de la exitacion de su amigo. - Además, cuando volví en sí dentro de este cuerpo, perdí por completo el equilibrio. Son un poco grandes y mi centro de gravedad ahora es muy diferente -
- Suena a todo un problema. - A pesar de haber preguntando, él mismo intentó cortar la conversación.
- Si... Lo es. - Aron acabo la platica con un suspiro.
Pasaron un rato en silencio. No se hablaban ni producían algún tipo de sonido alguno, solo la respiración. Una un poco agitada, por los nervios.
Benicio, de forma instintiva, desplazó su mano derecha a las piernas de aquella mujer. Algo común entre parejas, a pesar de que él llevaba soltero más de un año.
- ¿Disculpa? - Preguntaba Aron con el ceño fruncido
- ¡Lo siento! Ehh, es la costumbre -
Ese descuido solo hizo más tensa la situación de ambos amigos, pero todo se acentuó cuando el coche se paró. - ¡Opss! - exclamó Ben
- ¿Por qué nos detenemos? - Preguntaba Aron.
- Mira - Señalaba Benicio - Sin gasolina -
Miró al frente. Quedaba mucho camino. E ir a pie hasta encontrar ayuda no parecía una opción. - ¿Tienes señal? Podríamos llamar a alguien, alguien que no esté metido entre todo el caos -
- Lo siento, sin nada. - Aron señalaba, con sus manos finas y sus uñas bien cuidadas y algo decoradas.
- Si, yo igual. -
Ambos quedaron dentro del auto. No era una época calurosa, es primavera. Aun así, dio la casualidad de que ese día hubiera mucho sol. Claro, no es un calor abrasador, pero si lo suficiente como para empezar a hacerlos sudar tras quedarse quietos en un mismo punto.
- Ufff - Ben estiraba del cuello su remera para ventilarse - Uno de nosotros debería bajar y hacer alguna seña, por si pasa a alguien -
Aron no prestaba atención, solo miraba por la ventana que daba a su lado. - ¡Creo que deberías ser tú! -
- ¿Qué? ¿Por qué yo? - Eso captó su atención, y exclaba con algo de enojo. - Yo no quiero salir, afuera hace calor -
- Ya sé, ya sé. Pero piensa, ¿qué hombre no se va a detener si ve a una chica linda pidiendo ayuda? -
- ¡hmm! - Gemia molestó. - ¿y qué? Debería quitarme el uniforme y quedar en solo bra? Ya sabes, ¡para captar su interés! -
- No sé... Quizá - Respondió tímidamente Ben.
Ambos quedaron pausados brevementes y con un leve sonrojo, que se convertia en exitación cuando Aron, de forma terca para no echarse para atrás, se quita su uniforme escolar.
- ¿Bien? ¿Es lo que querías desde que subí, no? -
Ben no sabia que responder, estaba mudo.
Eran unos pecho sorprendentes. Quizás no muy grandes, pero si bastante redondos y firmes. Esa piel blanca y suave, solo lo hacía lucir mejor.
- Ya deja de mirarme así, pareces idiota -
- Oh, uhhm, es que... Son... Realmente bonitos -
Tenia las manos levemente levantadas y algo temblorosas. Aun sin palabras, sus intensiones eran claras.
Aron estiró sus manos hacia la espalda y quitó el enganche del sujetador. Sin el bra, los senos que se cargaban dieron un pequeño saltó hacia adelante, dejándolos completamente expuestos.
Ben traga saliva. Quizás estaban llevando esto demasiado lejos, aun así, hizo la pregunta.
- ¿Puedo... tocarlos? -
Aron abrió por completo los ojos, con una mirada de impresión. Tenia un brazo al frente, que se estiraba hasta tocar el asiento. Mientras el otro se apoyaba con el codo por el respaldo dejando parte del brazo colgado. Tiro ambos para atrás, a la par que ponía algo mas recta su espalda, cosa que acentuaba más sus pechos. Giro levemente si cabeza para un costado y apartaba la mirada, mientras que, con algo de vergüenza y timidez respondía a la pregunta de su amigo. - N-no sea tan brusco -.
Se acerco a su amigo mientras se inclinaba para tener una mejor visión. Acercaba de manera lenta sus morbosas manos hasta que final llego. Posó sus manos sobre ellas. Eran todo lo que habían pensado esta última hora, empezó a acariciarlas de forma suave. Apenas de su forma tan firme y redonda, era muy esponjosas. Sentía que podría undir sus dedos en ellas.
Con su pulgar dio un pequeño rose al pezon, como reacción más que adorable de su amigo, quien soltó un ligero gemido que intentaba ocultar. Era imposible, solo su cara lo delataba. Estaba rojo, rojo como un tómate. Su cuerpo lo disfrutaba.
Ben acerco su cabeza hasta su cuello, plantando un caluroso beso. Estaba algo sudado, pero no fue probablema para él que continuó mientras sostenía del brazo a su amigo y con el otro, apretaba con algo de fuerza el pecho de la mujer.
Aron dio un suspiro de exaltación y con la mano que tenia libre sujeto la cabeza de Ben mientras lo intentaba empujar hacia atrás, pero le era imposible. Su cuerpo, ahora más débil y delicado, no podía con la fuerza de su amigo.
Un pequeño tropiezo hizo que ambos calleran, quedando Ben encima de Aron, este último podía sentir el pene de su amigo erecto sobre él, aunque tampoco estaba libre de culpa pues su cuerpo estaba muy caliente y sabia que no se trataba únicamente del calor del clima, pues también podía sentir ese hormigueo en su entrepierna, una sensación familiar.
Ben quedo con la cabeza entre los pechos de Aron, levanto y se apoyo con ambas manos quedando a los costados de la cien de aquella mujer. Ahora estaba usando ambos asientos para acostarse.
Cuando ambas miradas se cruzaron, no se necesitaron palabras. Esa respiración algo agitada de ambos y como ambos miraban al otro lo decía todo: habían hecho "click". Era innegable. Ninguno de ellos era gay, eso era obvio, pero sus cuerpos habían conectado. Solo eso necesitaron, contestaron a la necesidad del otro con un beso. Aron rodeaba sus brazos entre la nuca de Ben, este último se sostenía con un brazo y con el otro acariciaba la mejilla de su compañero. Deslizó si mano hasta su cuello, pasó por su clavícula y terminó en su pecho, pero nunca aparto su boca de la otra. El beso era mojado, cálido y, por sobre todo, excitante. Ese largo y apasionante intercambio concluyó con ambas bocas separandose, pero conectados con un pequeño hilo de saliva que se desprendia de la lengua de ambos dos.
Aron jadeaba, parecía haberlo disfrutado. Quizá su nueva sensibilidad le jugaba en contra.
Ben quitó su mano del pecho y bajo hasta llegar abdomen. La palma quedó posada en su vientre, con la cabeza seguía el mismo recorrido: Beso su cuello, pasó por los senos. Su boca la bajo hasta llegar con su mano, besando su abdomen desnudo. Besos tenues y cortos.
Se levantó, sus miradas se cruzaron nuevamente, metió sus manos bajo la falda estudiantil que traía puesto su amigo. Sujeto las bragas de ambos lados para poder quitárselo. Aron no parecía tener ningún problema, así que Ben continuó. Levantó las piernas de aquella chica y acabó quitando la ropa interior. La arrojó al asiento trasero.
"Ella" seguía acostada y con las rodillas levantadas y pegadas una a la otra. Ben las aparto y dejó con las piernas abiertas, pudiendo verse con claridad su sona íntima, a la que "saludo" con un beso muy cálido el cual era acompañado con sus dedos, que entraban de forma gentil dentro. Aron respondía con un fuerte gemido placentero. Era un sentimiento extraño, un tipo de estimulación diferente. Más fuerte y excitante, sentía que no podía pensar con claridad. Aron sintió que ese placer se detenía, miro hacia Ben y vio como se levantaba. Se preguntaba, "¿qué te hizo parar? ¡Sigue, sigue!" Pero no quería decir una palabra. Benicio se postró encima de él, bajo sus pantalones para poder sacar su mientras. Una vez fuera lo sostuvo con una mano y lo colocó cerca de la nueva vagina de Aron. Estaba caliente. Apenas un pequeño rose fue suficiente para sentirlo.
Acostados, mirándose a los ojos. Tomaron los labios del otro con los suyos. Continuaron con el apasionante beso que habían pausado hace brevemente, mientras, a su vez, introducia si pene. Lo hizo rápido pero no brusco. Se sintió bien, tan bien que hizo soltar la boca de Ben para lanzar un gemido, uno de placer, tan hermoso como sensual. Eso lo decía todo, debía continuar con más fuerza.
Arremetió con intensidad, moviéndose de arriba a abajo. Embestia contra su vientre. El placer que sentía como mujer era mucho mayor al que sentía como hombre. Una oleada de muchos nuevos sentimientos lo invadía. Ella estaba muy apretada. Definitivamente no era virgen, pero para Aron era como si lo fuera.
La forma en la que arremetia contra su pelviz le hacía sentir una persona nueva, como si aliviará todos sus problemas.
Ben seguía moviéndose, le gustaba como se sentía. Nunca había disfrutado tanto del sexo como en esta ocasión.
El ambiente se llenaba con los jadeos y gemidos ambos, bajo el sol de la tarde, sin nadie a la vista y el movimiento del choche. Aron sujeto la espalda de su amigo con sus manos, Ben seguía arremetiendo de adentro hacia afuera cubriendo su pene con los jugos y fluidos de ella.
Ambos sentían como algo salía, estaba por acabar.
- ¡Nghh! - Pareciera que Aron intentaba decir algo, pero no podía, no le salía, al abrir la boca solo salían gemidos. Justo antes de llegar al orgasmo, se abrazó fuertemente a Ben mientras le rodeaba con su piernas. Se aferraba con mucha fuerza, eso parecía una confirmación para acabar y fue lo hizo. Ben acabo, lo hizo dentro, esto también hizo que Aron alcanzará un orgasmo. Se sentía muy diferente a cualquier otro que haya tenido, prácticamente se retorcía. El placer era muy alto para él, estaba babeando. No había pensamientos en su cabeza, solo el extasis de su primera vez como mujer.
- Uff - Ben se levantó, y sacó de apoco su miembro. Al hacerlo, comenzó a chorrear semen de la vagina de aquella chica. - Ese fue un buen polvo, eh? - Se echó un poco para atrás, mientras respiraba de forma profunda y ventilada. Cuando Aron volvió en sí, agarró "su" bra que estaba algo escondió debajo del asiento y se lo arrojó con fuerza a Ben. - ¡Idiota! ¡Intentaba decirte que no lo hagas dentro! -
- Oh... Oops. -
- ¿¡Como qué "Oops"!? - Arremetio con una patada en la mandíbula que lo empujó y le hizo caer fuera del auto, puesto que la ventana llevaba abierta todo el rato.
- ¡Ouch! Eso... Dolió -
Aron se asomó por la ventana - ¿Estás bien? -
- Sí, no paso nada -
- ¡Pues levántate y ve a buscar ayuda! Te lo mereces. -
Se recostó en el suelo. - Cualquier berrinche que hagas ahora, se ve muy adorable -
Escondió media cara, dejando ver solo desde sus ojos para arriba y algo avergonzado contestó. - Tch. Cállate. -
Fin.
Una disculpa por no ilustrar de ninguna forma lo dicho en el relato. Intente buscar imágenes que se acercaran a lo que describía, pero nada me convencía. Decidí dejarlo así, sin imágenes ni gif ni nada. Espero que mi forma de narrar sea lo suficientemente descriptiva como para que no se queden con la duda de nada, pero en cualquier caso, todavía estoy muy verde en esto de escribir y relatar. Quizás en un futuro pueda usar mis pequeñas habilidades de dibujo para plasmar de mejor forma lo dicho, no sé.
También, tendrán que perdonar alguna que otra falta de ortografía que debe haber entre todas las palabras, siempre algo se me escapa. Espero no les rompa la inmersión.
- Koba -
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